El Niño cambia las previsiones para Argentina: qué puede pasar con las lluvias en los próximos meses

El Niño ya está instalado en el océano Pacífico, pero su impacto sobre las lluvias de Argentina todavía es menor al esperado. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió que septiembre terminó con precipitaciones por debajo de los valores históricos en buena parte de la región productiva y señaló que las proyecciones para octubre, noviembre y diciembre podrían reducirse.

El Niño presenta valores elevados en el Pacífico, mientras Argentina espera lluvias que todavía no alcanzaron los niveles proyectados – Foto de Martin Sepion en Unsplash

El Niño alcanzó valores elevados, pero las lluvias no acompañan

Los registros recientes muestran un fuerte calentamiento del Pacífico. Según los datos citados por la BCR, la anomalía de temperatura llegó a 2,2 °C a fines de septiembre, por encima de los 1,8 °C registrados un mes antes.

Ese comportamiento ubica al fenómeno en niveles elevados de intensidad. Sin embargo, la señal que habitualmente se espera de El Niño sobre las precipitaciones todavía no se refleja con claridad en buena parte de la región pampeana.

Septiembre terminó con lluvias inferiores a los promedios históricos en diferentes sectores productivos, una situación que genera preocupación por la disponibilidad de agua durante el inicio de la campaña agrícola.

Por qué El Niño no está generando las lluvias esperadas

La presencia del fenómeno en el Pacífico no significa que las precipitaciones estén garantizadas. De acuerdo con el análisis de Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro de la BCR, actualmente existen otros factores atmosféricos que están condicionando el ingreso de humedad.

Uno de ellos es una circulación persistente de aire frío proveniente de la Patagonia. Esta configuración dificulta el avance de humedad desde el norte hacia el centro de Argentina.

A esto se suma una anomalía fría en el Atlántico, cerca de la desembocadura del Río de la Plata. El comportamiento combinado de estos factores puede limitar las condiciones necesarias para que se produzcan lluvias más abundantes.

También bajaron las proyecciones sobre la intensidad

Otro dato que comenzó a modificar el escenario es la revisión de los pronósticos sobre la intensidad que alcanzará El Niño.

Durante julio, algunas estimaciones sin corregir llegaron a proyectar valores de 4,26 °C. En agosto se ubicaron cerca de los 4 °C y en septiembre descendieron hasta 3,25 °C.

Los modelos utilizados para analizar el período octubre-diciembre también fueron ajustados. La previsión que contemplaba un pico de 2,4 °C en diciembre ahora se ubica alrededor de los 2 °C.

Si esta tendencia continúa, el fenómeno podría terminar en niveles correspondientes a un Niño fuerte, en lugar de alcanzar una intensidad muy fuerte.

Qué puede pasar con las lluvias de octubre, noviembre y diciembre

La modificación de las proyecciones también obliga a revisar el escenario de precipitaciones esperado para los próximos meses.

La BCR había estimado lluvias por encima de los promedios históricos en aproximadamente 30% para octubre, 70% para noviembre y 90% para diciembre. Con los nuevos datos, esos valores podrían ser corregidos.

Esto no significa necesariamente que vaya a instalarse un período seco. El escenario todavía contempla acumulados superiores a las medias históricas durante el trimestre, aunque podrían ser significativamente menores a los previstos inicialmente.

Para el campo, la diferencia puede ser importante. La disponibilidad de agua condiciona tanto el potencial del trigo como el avance de la siembra de maíz en distintas zonas productivas.

Octubre será clave para confirmar el cambio

Los nuevos datos que se conozcan durante los primeros días de octubre permitirán observar si efectivamente se consolida la tendencia hacia una menor intensidad de El Niño.

El comportamiento de las precipitaciones será uno de los principales indicadores para determinar cuánto impacto tendrá finalmente el fenómeno sobre Argentina. El Niño constituye una variable importante, pero no es la única que define el clima de la región.

Por ahora, el escenario combina un Pacífico con temperaturas elevadas, menor intensidad proyectada que meses atrás y lluvias que todavía no alcanzan las expectativas iniciales.

¿Cómo debería prepararse el sector agropecuario si las lluvias de primavera terminan siendo menores a las previstas?

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