El Socialismo advierte sobre la batalla cultural neoliberal que logró instalar mentiras en la sociedad

El Socialismo advierte sobre la batalla cultural neoliberal que logró instalar mentiras en la sociedad

El Presidente del Partido Socialista Auténtico, Mario Mazzitelli analizó los últimos 70 años de historia capitalista y llamó a resistir los embates de los representantes del sistema en Argentina en favor de un país más humano y solidario.


Mazzitelli recordó que desde 1946, los grupos concentrados del capital monopolista, como el petróleo y las finanzas en primer término, empezaban la batalla cultural para darle apariencia científica a falsedades elaboradas con inteligencia, atacando la teoría trabajo del valor.


“Llegaron a sostener que la sociedad como tal no existe o no sígnica nada, porque en concreto lo que hay son solo individuos, es decir, un ultra-individualismo negacionista de la sociedad como sistema, en el que emergen propiedades que no existen en una simple suma de individuos”, recordó.


Expresó el referente socialista que dicha batalla la continuaron sin solución de continuidad hasta nuestros días, tanto en el plano universitario, como en el mediático, que se facilitó con los medios privados y desde otro ángulo, a través del terrorismo de Estado, mientras pudieron.


“En Argentina y Latinoamérica, los defensores de un estatismo burocrático entraron en desconcierto total con la caída de la URSS en 1991 y se transformaron en trucho-progresistas, para vivir del empleo público sin remordimiento por convivir sin críticas de fondo con el orden injusto y de saqueo que afecta a nuestro pueblo”, aseveró.


Consideró que, a nivel internacional, China entró en esta batalla, por lo que sus fundamentos en favor del socialismo de peculiaridades chinas, los sostienen en 5000 años de historia y la cultura emergente.
Denunció que, en Argentina a su entender, ni el PJ, la UCR, el PC, el PS, asumieron la necesidad de por poner en acción una doctrina en favor de los trabajadores y el pueblo mayoritario en general y se subordinaron a la doctrina dominante.


Admitió finalmente que dentro del espacio político que representa estén en condiciones de contrarrestar la gigantesca maquinaria puesta al servicio de un mundo para pocos (ricos y clases altas) en el que las grandes mayorías se adaptan a las condiciones del vencedor o perecerán con un destino de pobreza, hambre o epidemias.


Pero aseguró que “es nuestro deber en favor de la vida y la dignidad humana, aportar nuestro grano de arena a la gran causa de la justicia social, también atacada por estos sectores, a través de personajes como Marques, Laje y Milei, que son parte del bando enemigo”.

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