Hoy se cumplen 56 años de la desaparición del TC-48. Una tragedia ocurrida en 1965 que aún no tiene final…

Hoy se cumplen 56 años de la desaparición del TC-48. Una tragedia ocurrida en 1965 que aún no tiene final…

Por Mariano Rodríguez, periodista y escritor

Algunas historias comienzan por el principio, otras no. Esta que quiero contarles, quizás empiece a escribirse por el final, aunque no tenga todavía un cierre definitivo, pero sí muchas hipótesis al respecto de lo ocurrido con la desaparición del avión de la Fuerza Aérea Argentina, el TC-48.

Alguna vez, el médico neurólogo austriaco, considerado padre del psicoanálisis, Sigmund Freud definió al duelo como: “la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción equivalente”. Los familiares de los integrantes de la comitiva que viajaba en el TC-48, son la prueba máxima e irrefutable de una experiencia de duelo interrumpido, en pausa. Su duelo se prolonga a lo largo del tiempo llevándolos a un permanente desasosiego sin fin.

Como periodista y escritor, pero más aún como ciudadano argentino, deseo que la memoria siga intacta y este lamentable y fatídico episodio que rodea a muchas familias argentinas, vuelva de alguna manera al presente y sea conocido por generaciones, que, como yo, lo desconocían por completo. Pero, sobre todo, expreso mi deseo de que, a pesar del paso del tiempo, se haga justicia, se encuentre finalmente el desaparecido avión, los fallecidos puedan descansar en paz y sean recordados por siempre.

En este día tan significativo y doloroso para los familiares de las víctimas que aún no encuentran consuelo por lo ocurrido, quiero compartirles las palabras de Regina Zurro, hija del Comandante Mario Nello Zurro, unos de los pilotos de la aeronave desaparecida, y de Clyde Pereira de Zurro.

¿Quién mejor que ella para ilustrar lo que se siente un día como hoy? Donde se cumplen 56 años de la desaparición del avión o mejor dicho del fin de la búsqueda, que es lo mismo que decir: del fin de la esperanza…

Este domingo hizo mucho frío en Córdoba, el mismo frío que hizo esa madrugada de domingo, cuando despedimos a mi papá en la pista de la escuela de Aviación Militar, el 31 de octubre de 1965. Mi mamá, Lita Gallardo, una querida amiga y yo, estuvimos con él hasta que tuvo que irse porque lo necesitaban. Algo pasaba.

Nos saludamos, nos dimos besos, nos abrazó y salió apurado. Sentimos su voz fuerte dando unas indicaciones a un grupo de suboficiales. Terminaron de cargar el avión y subieron la tripulación y los cadetes. El T 43 despegó de inmediato, el TC 48 carreteó 2 o 3 veces hasta que despegó pesadamente haciendo mucho ruido.

El miércoles 3 de noviembre le comunican a mi mamá una mala noticia. Se había perdido todo contacto con el TC 48. Le dijeron: Sra. de Zurro, el avión supuestamente cayó al mar. Mami les dice que el avión llevaba VHF, pregunta cuál fue la última comunicación con el T 43. El T 43 no recibió ningún llamado de emergencia, fue la respuesta. Lo que mi mamá no sabía ni los familiares de los 67 pasajeros restantes, era que esa respuesta iba a ser una de las tantas crueldades que sufrirían.

Como mi mamá no recibía pésames, ya que “supuestamente el avión había caído al mar”, se las ingeniaron para ubicarla adonde estábamos, en la casa de una familia amiga “los Gallardo”, para decirle que tenía que aceptar que el avión había caído al mar y que todos los ocupantes habían sido devorados por los tiburones. Así de simple, con esa crueldad daban la noticia, sin pensar en esa joven mujer, esposa de un aviador que iba en ese avión y madre de cuatro criaturas.

Se cierra la búsqueda a cuatro días del “accidente”. No se encontraron restos humanos ni del avión.

Entonces cabe preguntar… ¿Al avión también se lo comieron los tiburones?

En esos días de desazón, y angustia llega una carta de mi papá despachada en Lima Perú. El contenido de la misma además de estar hermosamente escrita, da mucha información que contradice a las autoridades de la Fuerza Aérea de ese momento.

Sostenían que el avión iba en perfectas condiciones. Mi papá escribe: “entramos en el Aeropuerto Cerro Moreno de nuestros amigos chilenos. El comandante de la base es conocido de la tripulación y nos recibe cordialmente… una falla en dos motores de nuestro avión nos demora dos horas.”

Varios oficiales le pidieron a mi mamá que entregara la carta, ella nunca se las dio.

Los familiares desesperados deciden organizar la búsqueda por su cuenta. Los primeros en partir fueron el Capitán Juan Tomilchenko y el Suboficial Bravino, padres de cadetes del TC 48. Luego se sumaría mi mamá, Clyde Pereira de Zurro, esposa del Comandante Mario Nello Zurro, la única mujer del grupo, quien además se quedó en Costa Rica dieciocho meses. Luego viajarían Stangalino y Guarnieri, padres de cadetes, Becerra y Vitetta hermanos de cadetes, entre otros familiares.

Tomilchenko, quien también era marino, basado en el informe de la Fuerza Aérea, recorre las costas de Colombia, Venezuela, Panamá y Costa Rica sin encontrar restos del naufragio. En este último país, a seis meses del “accidente”, los operadores de las torres de vuelo de “El Coco” le brindan grabaciones del día 3 de noviembre. El TC 48 sí comunica la emergencia y el T43 responde “enterados seguimos a El Salvador”. El operador de la torre de vuelo le pide al T43 que se vuelva, que no sea hijo de… Esta conversación quedó grabada también en la torre de vuelo de las Mercedes en Nicaragua. Otra crueldad.

¿Por qué el T 43 sigue su ruta si solo estaba a seis minutos del TC48, su compañero?

¿Por qué no mantiene contacto visual con el mismo para saber adónde cae para luego poder rescatarlos? ¿Por qué lo abandona en plena emergencia y luego niega haberlos escuchado?

El TC 48 es un avión de transporte y carga de ahí sus iniciales TC. En él viajaban en la bodega de carga, ubicados en asientos agregados, el abanderado, los escoltas y los adalides, cadetes destacados por su esfuerzo y méritos, demás cadetes, oficiales y suboficiales. En el T43, avión de transporte, con butacas, viajaban el resto de los cadetes de la promoción y el Brigadier Benigno Andrada, Director de la escuela de Aviación Militar, jefe de la delegación.

Al regresar a Córdoba, el 20 de noviembre de 1965, el Brigadier Andrada comunica a los familiares del TC 48 que entre los elementos encontrados flotando en el mar Caribe, hay un documento de un cadete de este avión. Además, expresa que no va a entregar esa cédula por estar mordida por los tiburones. Otra crueldad.

La hermana del cadete insiste y le es entregado el documento. Legible, seco, sin mordidas. Esta cédula es sometida a dos pericias forenses. Los dictámenes son contundentes: ese documento nunca estuvo en contacto con agua salada.

Otros elementos presentados como restos del TC 48 son los salvavidas, algunos eran verdes y otros amarillos. Mi papá en la carta aludida comenta: “Al fin decolamos con rumbo a Lima a las 13.30 hora argentina (12.30 hs local) y nuestro arribo se producirá a las 19.30 horas. La mayor parte de la travesía es por mar. Se hace colocar a los cadetes chalecos salvavidas naranjados…”

La Fuerza Aérea Argentina se pone en contacto con los familiares del TC 48 para decirles que reabren la búsqueda del avión en tierra, no en el mar, dando un giro de 180 grados. Después de 42 años van a buscar al TC 48 en la selva.

Se realizaron siete Expediciones Operación Esperanza desde el 2008 al 2015. En la última, Operación Esperanza VII en 2015, se realizan dos modos de búsquedas, una por mar y otra por tierra. Sin resultados positivos.

Cecilia Viberti hija del Capitán Esteban Viberti, quien era el segundo piloto del TC 48, participó activamente de misiones de búsqueda, por su cuenta, convirtiéndose en la segunda mujer en desafiar las dificultades de la selva. Comenzó en el año 2001 y luego haría tres viajes más.

En el avión TC 48 viajaban 68 personas: 9 tripulantes, 5 oficiales, 54 cadetes (53 cadetes nacidos en 13 provincias argentinas y 1 cadete peruano).

Las convicciones de los familiares se mantienen inalterables. Las esperanzas persisten. El Estado Nacional, la Fuerza Aérea Argentina tienen una deuda con los 68 ocupantes del TC 48 y con sus familiares.

Los familiares de los desaparecidos en el TC 48 hemos vivido 56 años en la angustia y la duda.

Sólo pedimos encontrarlos, saber donde están, así las esposas y los hijos de los oficiales y suboficiales, los padres y los hermanos de los cadetes, tendremos la certeza de que ellos descansan en paz.

Regina Zurro

(Hija del Comandante Mario Nello Zurro y de Clyde Pereira de Zurro).

Ciudad de Córdoba, 3 de noviembre de 2021.

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