Napulè reafirma su liderazgo en la gastronomía italiana con su nueva propuesta de temporada

La cocina del sur de Italia despliega su propuesta de invierno en uno de los espacios gastronómicos más auténticos de Buenos Aires

El frente de Napulé en el corazón de Caballito, el restaurante fundado por Víctor Roque Moya que se consolidó en la escena porteña recreando la cultura, el arte barroco y la gastronomía tradicional del sur de Italia – Foto: Carlos R. Martínez

En una tranquila esquina del tradicional Barrio Inglés de Caballito, donde confluyen el pasaje Terry y la calle Valle, existe un lugar capaz de transportar a sus visitantes directamente al sur de Italia sin necesidad de abordar un avión. Se trata de Napulè Ristorante, un emprendimiento gastronómico que ha logrado convertir la herencia culinaria napolitana en una experiencia sensorial completa, donde los aromas de la albahaca fresca, el parmigiano y las recetas tradicionales evocan la esencia misma de Nápoles.

Instalado en una antigua casona que conserva el encanto arquitectónico de la zona, el restaurante se ha consolidado como uno de los principales referentes de la gastronomía mediterránea en Buenos Aires. Su propuesta combina tradición, identidad y rigurosidad técnica, atributos respaldados por certificaciones internacionales que garantizan la autenticidad de sus elaboraciones.

La pizza napolitana, una protagonista con sello UNESCO

Aunque la carta de Napulè ofrece un amplio recorrido por los sabores italianos —con pastas artesanales, pescados, carnes seleccionadas, vinos y postres tradicionales— la verdadera estrella del establecimiento es la pizza napolitana.

No se trata de una pizza cualquiera. Este ícono gastronómico fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, distinción que celebra siglos de tradición, técnicas de elaboración transmitidas entre generaciones y una identidad culinaria profundamente arraigada en la cultura italiana.

En Napulè, cada pizza respeta los estrictos parámetros establecidos por la escuela napolitana: masa de larga fermentación, ingredientes seleccionados y cocción en horno especializado, elementos que permiten reproducir fielmente los sabores de la ciudad que vio nacer esta preparación.

Il Buco: el secreto mejor guardado de la casa

Sin embargo, la experiencia no termina en el salón principal. En la planta baja del restaurante, una discreta puerta conduce a otro universo gastronómico.

Foto: Carlos R. Martínez

Allí funciona Il Buco, un restaurante-bar oculto concebido como un espacio íntimo y exclusivo. Con capacidad para apenas 65 personas, este ambiente nació originalmente como una propuesta destinada a eventos privados y celebraciones especiales, ofreciendo la posibilidad de disfrutar una reunión personalizada sin resignar la calidad gastronómica que caracteriza a Napulè.

La atmósfera del lugar se completa con exposiciones permanentes de artistas emergentes y consagrados, transformando cada visita en un encuentro entre la cocina y el arte.

Una presentación de invierno con sabores del Mediterráneo

El pasado viernes 29, Napulè volvió a reafirmar su identidad gastronómica mediante la presentación oficial de su propuesta culinaria para la temporada invernal.

La velada fue organizada por Silvana Pane y reunió a representantes de medios de comunicación, invitados especiales y referentes del sector gastronómico. El objetivo fue doble: agasajar a periodistas y comunicadores, al tiempo que se exhibía el nivel de excelencia que distingue a una de las cocinas mediterráneas más reconocidas de la ciudad.

La iniciativa también puso de manifiesto el crecimiento de Caballito como polo gastronómico de relevancia dentro de Buenos Aires. En los últimos años, el barrio ha captado inversiones y nuevos proyectos vinculados a la gastronomía de identidad, consolidándose como un destino atractivo para quienes buscan propuestas culinarias diferenciadas.

Una cena de pasos inspirada en la tradición italiana

Para la ocasión, el equipo gastronómico diseñó un menú degustación que recorrió distintos territorios y tradiciones culinarias del sur italiano.

El comienzo: aperitivos y antipasti

El primer capítulo gastronómico llegó con una selección de antipasti. El clásico Pane all’Aria fue acompañado por una variedad de especialidades italianas que incluyeron melanzane alla parmigiana, burratina, prosciutto crudo, mortadella, pepperoni, nduja, rúcula fresca, tomates cherry y hojas de albahaca.

La recepción estuvo marcada por el Stornello Spritz, un cóctel elaborado con Vermouth Vincenzo Rosso, prosecco y pomelo, pensado para abrir el apetito y anticipar la personalidad mediterránea de la noche.

La propuesta continuó con una Frittura Mista Lungomare, homenaje a las tradicionales frituras costeras del Mediterráneo.

Primi: el alma de la cocina italiana

El recorrido prosiguió con dos elaboraciones de pasta que reflejan el profundo arraigo de la gastronomía italiana.

Por un lado, la Calamarata al Cartoccio, una pasta seca acompañada por salsa pomodoro y calamares, evocó los sabores marítimos característicos de las regiones costeras del sur.

Por otro, los Ravioli Polignano presentaron un relleno de ossobuco servido con salsa de tomate, una combinación que destacó por su intensidad y complejidad de sabores.

Secondi: mar y tierra en equilibrio

El segmento principal de la cena ofreció alternativas representativas tanto del mar como de la cocina de carnes.

La propuesta marina estuvo representada por el Pesce Isola Miseno, una merluza crocante servida sobre un delicado espumoso de papas que aportó textura y suavidad al conjunto.

En contrapunto, la opción de tierra fue la Tagliata de Manzo, elaborada con finas láminas de bife de chorizo acompañadas por rúcula fresca y tomates cherry.

El cierre dulce

La experiencia concluyó con una degustación de clásicos de la pastelería italiana. La selección reunió torta caprese nera, cannolo siciliano, tiramisú, spumone terrone y gelato artigianale, un recorrido por algunas de las recetas más emblemáticas de la repostería peninsular.

Vinos argentinos para acompañar sabores italianos

El maridaje fue especialmente diseñado junto a la bodega Catena Zapata, a través de etiquetas pertenecientes a la línea de exportación Catena Appellation.

Los invitados pudieron degustar el Chardonnay Tupungato, proveniente del Valle de Uco, y el Malbec Lunlunta, originario de Luján de Cuyo. Ambas etiquetas cuentan con reconocimiento internacional y representan algunas de las expresiones más destacadas de la vitivinicultura argentina.

La carta del restaurante incorpora además otras referencias de la misma línea, entre ellas el Malbec Vista Flores y el Cabernet Franc San Carlos.

Una historia familiar que comenzó mucho antes del restaurante

Detrás de Napulè existe una historia profundamente ligada a la memoria, la familia y las raíces italianas.

Su impulsor, Vitto Moya, creció en una antigua casa de Caballito donde la cocina era mucho más que un espacio doméstico. Allí, su abuela María “Nina” Pérsico, nacida en Sant’Agata sui Due Golfi, en la región de Nápoles, transmitía a través de cada receta los sabores de su tierra natal.

Las reuniones familiares giraban alrededor de platos tradicionales preparados por Nina, una cocinera talentosa que convirtió la gastronomía en un puente permanente entre Argentina y el sur de Italia. Aquellas experiencias dejaron una huella imborrable en su nieto y terminaron convirtiéndose en la inspiración para el proyecto gastronómico que años más tarde daría origen a Napulè.

Cuando surgió la posibilidad de recuperar la casa donde Vitto había crecido, la idea tomó forma. El inmueble fue transformado en restaurante y equipado con un horno pizzero napolitano Grimaldi, pieza fundamental para reproducir fielmente las técnicas tradicionales.

Además, el establecimiento obtuvo la certificación de la Associazione Pizzaiuoli Napoletani (APN), reconocimiento que avala el cumplimiento estricto de los estándares que regulan la elaboración de la auténtica pizza napolitana, desde los ingredientes utilizados hasta las técnicas de amasado, fermentación y cocción.

Un rincón de Nápoles en Buenos Aires

Más que un restaurante, Napulè representa una historia de identidad cultural, tradición familiar y respeto por la cocina italiana auténtica.

Su crecimiento acompaña la evolución gastronómica de Caballito y demuestra que la gastronomía de origen sigue despertando interés entre un público que busca experiencias genuinas. Entre pizzas certificadas, recetas heredadas, vinos de excelencia y espacios con personalidad propia, Napulè logra algo cada vez más difícil en la gastronomía contemporánea: ofrecer un viaje emocional y culinario que conecta pasado, presente y territorio en cada plato.

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