La vacuna contra el herpes zóster se asocia a un envejecimiento biológico más lento en adultos mayores
Un estudio de la Universidad del Sur de California (USC) indica que los adultos mayores vacunados contra el herpes zóster no solo reducen el riesgo de padecer la enfermedad, sino que además presentan un envejecimiento biológico más pausado, incluso varios años después de recibir la inmunización

Cdc BsT
Qué analizó el estudio y a quiénes incluyó
La investigación fue realizada por la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC y publicada en Las Revistas de Gerontología, Serie A: Ciencias Biológicas y Ciencias Médicas. El análisis se basó en datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, una encuesta nacional representativa que permitió evaluar a más de 3.800 adultos de 70 años o más.
Los investigadores compararon a personas vacunadas contra el herpes zóster con aquellas que no habían recibido el inmunizante, ajustando los resultados por variables sociodemográficas y de salud. El objetivo fue determinar si existían diferencias en el ritmo del envejecimiento biológico, más allá de la edad cronológica.
Envejecimiento biológico: qué significa y cómo se mide
A diferencia del envejecimiento cronológico —definido por la fecha de nacimiento—, el envejecimiento biológico refleja cómo se deterioran o preservan los sistemas del organismo con el paso del tiempo. Dos personas con la misma edad pueden mostrar perfiles biológicos muy distintos.
Para medirlo, el equipo liderado por Jung Ki Kim y Eileen Crimmins analizó siete dimensiones clave: inflamación, inmunidad innata, inmunidad adaptativa, función cardiovascular, neurodegeneración, envejecimiento epigenético y envejecimiento transcriptómico. Estos indicadores se integraron en una puntuación compuesta que permitió evaluar el estado biológico general.
Resultados principales: efectos que persisten en el tiempo
Los resultados mostraron que las personas vacunadas presentaban niveles más bajos de inflamación, un envejecimiento epigenético más lento y mejores calificaciones globales de envejecimiento biológico que quienes no habían recibido la vacuna. Un dato relevante es que estos beneficios se mantenían incluso en participantes que habían sido vacunados cuatro o más años antes.
Según Crimmins, esta persistencia sugiere que la vacunación podría tener efectos duraderos sobre procesos biológicos vinculados al envejecimiento. Para el equipo, uno de los mecanismos posibles es la reducción de la inflamación crónica de bajo grado, una condición asociada a enfermedades frecuentes en la vejez, como cardiopatías, fragilidad y deterioro cognitivo.
Más allá de la culebrilla: vínculos con la salud cerebral
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es causado por la reactivación del virus de la varicela y suele afectar con mayor frecuencia a personas mayores de 50 años o inmunodeprimidas. La vacuna se recomienda principalmente en adultos mayores porque reduce tanto la aparición de la enfermedad como el riesgo de neuralgia posherpética, un dolor crónico posterior a la infección.
Sin embargo, investigaciones recientes amplían el panorama. Un estudio liderado por la Universidad de Stanford, basado en registros de más de 280.000 adultos mayores en Gales, observó que quienes recibieron la vacuna contra el herpes zóster tuvieron un 20% menos de riesgo de desarrollar demencia durante siete años de seguimiento. El diseño del programa de vacunación permitió comparar grupos casi idénticos, diferenciados solo por el acceso al inmunizante.
Qué abre esta evidencia y qué falta investigar
Para los expertos, estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que las vacunas podrían influir en el envejecimiento saludable más allá de prevenir infecciones agudas. Kim señaló que la evidencia emergente sugiere beneficios adicionales, como una posible reducción del riesgo de trastornos neurodegenerativos.
No obstante, Crimmins advirtió que se necesitan nuevos estudios longitudinales y experimentales para confirmar estos vínculos y comprender con mayor precisión los mecanismos biológicos involucrados. Mientras tanto, los resultados abren un debate relevante sobre el rol de la vacunación en las estrategias de salud pública orientadas al envejecimiento.
