Festival Osvaldo Ruggiero: el bandoneón como emblema de identidad porteña en su tercera edición

Del 19 al 27 de septiembre en el Palacio Libertad, la EMPA y el CAFF

“sin el bandondeón… creo que faltaría el alma” (Adrián Ruggiero)

La Asociación Civil Fábrica de Tango anuncia la realización del III Festival de Tango Osvaldo Ruggiero, que comenzará el viernes 19 de septiembre y se extenderá hasta el sábado 27 del mismo mes. La riquísima grilla de actividades incluye conciertos, presentaciones de discos, talleres, mesas de debate y un streaming. Esta edición del Festival tendrá su sede principal en el Palacio Libertad (ex CCK) y sumará actividades en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, el Club Atlético Fernández Fierro, el Taller Bilbao y el canal de Youtube de la F.A.T.

Esta tercera edición es de un notable crecimiento para el Festival de Bandoneón, que se incorpora con fuerza a grandes instituciones culturales oficiales y a espacios de enseñanza fundamentales para la escena tanguera actual. Además, el evento consolida su vínculo con el ambiente, dando espacio para la presentación de discos, para discutir la situación del sector y poner de relieve el crecimiento de las bandoneonistas mujeres en el circuito.

“La escena del bandondeón está en un punto muy alto, de grandes músicos, con alto vuelo técnico, y el instrumento está siendo utilizado para diferentes estilos, diferentes enfoques musicales y con lugares que a veces difieren del que nosotros le asignamos a ese instrumento en el tango, así que a la escena actual la veo más que promisoria”, destaca Daniel Ruggiero, eximio ejecutante del fueye y uno de los organizadores del Festival. “El Festival excede ya a la figura de mi padre, pero también la realza, ya que fueron bandoneonistas como él los que crearon estilo y escuelas de interpretación que ahora forman nuevos músicos. Aunque excede a su figura es en nombre de él un homenaje también a todos los grandes maestros del instrumento”, agrega.

“El bandoneón tiene unas cualidades que lo convierten en un instrumento realmente único”, señala Juan López, también parte de la organización del Festival. “Es un instrumento que se acopla muy bien a los malos tiempos y a los buenos también, y si bien tiene tod la nostalcia y la melancolía del tango arrabalero, también tiene toda la potencia y la fuerza de la resistencia cultural”.

Sobre la incorporación del Festival de Bandoneón a espacios oficiales, Adrián Ruggiero, tercera pata de la organización del encuentro –y también notable bandoneonista-, reflexiona que “significa que el Festival genera interés en espacios de alta convocatoria”. En los escenarios del entonces CCK los hermanos Ruggiero habían presentado Rompelo Tano, el disco homenaje a su padre, durante la primera edición del encuentro. “Este año ahí mismo tenemos conciertos, presentaciones de discos, el coloquio de bandoneonistas mujeres, ¡el crecimiento es enorme!”, celebra. En cuanto a la EMPA, agrega que “es un orgullo total, muchos bandoneonistas estudiamos ahí, donde también pasaron maestros como Rodolfo Mederos, Aníbal Arias, Daniel Jauregui o Carlos Rivero, por mencionar algunos incontables artistas y tremendos docentes”.

En cuanto al presente del instrumento, Adrián enumera también otras cuestiones. “Se está desarrollando para lugares nuevos, desde Rovira para acá se empezó a investigar con pedales de efecto, como se usa en la guitarra eléctrica, pero también se están fabricando bandoneones MIDI, que nos dan las mismas posibilidades de incursionar en sonidos como los tecladistas, bandoneones eléctricos que están muy bien realizados y sirven para estudiar a muchos principiantes, otros que se afinan igual tanto abriendo como cerrando, algunos luthiers están fabricando bandoneones nuevos, cosa que hace mucho tiempo que no sucedía”.

“El tango y el bandoneón siempre hablan del presente, del pasado y del futuro. De nosotros. Es nuestro lunfardo sin palabras. Así que lo que tenga para decir siempre va a ser actual, siempre va a ser real, y ese sonido siempre suena a Buenos Aires. Es más: aunque suene un tango de los años cuarenta, el bandoneón siempre suena actual y a porteñidad”, concluye Daniel.

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