Helados y selfies: el sueño centennial hecho museo

Pensada en su totalidad como un recorrido instagrameable, el “experium” de tres pisos y trece instalaciones multisensoriales ofrece comer helado en una suerte de parque de diversiones con hamacas, toboganes y una pileta repleta de granas de colores.

Fuente: Télam

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