La historia de los refranes: “Dios aprieta pero no ahorca”

En algunos países hispanoamericanos, se sustituye ahorca por ahoga. Pero apretar se aprieta siempre. Y siempre es Dios el que lo hace. El mismo que (siempre también) te saca de la hora oscura y provee de aquello que se necesita para seguir adelante, ya sin apretadas ni aprietes. 

Fuente: Télam

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