Guillermo Beresñak emprende un introspectivo viaje a las raíces en “A la sombra de un árbol azul”
El disco cuenta con un puñado de canciones caracterizadas por su tímbrica de guitarra y bombo legüero, con sonidos de ladridos de perros callejeros o el cantar de grillos que se colaron por ventanas abiertas durante la grabación para sumar un elemento clave al espíritu autóctono del trabajo.
Fuente: Télam
