Cuidarse del golpe de calor: una guía esencial para el verano argentino
El verano, esa estación que todos esperamos para escaparnos a la playa, disfrutar de una pileta o relajarnos al aire libre, también trae consigo un desafío importante: cuidar nuestra salud frente al temido golpe de calor. En días de temperaturas extremas, la hidratación, la alimentación y ciertos hábitos son fundamentales para evitar problemas que pueden ser serios.
¿Qué es el golpe de calor?
El golpe de calor es una condición peligrosa que ocurre cuando el cuerpo no puede regular su temperatura y esta supera los 39°C o 40°C. ¿La clave para prevenirlo? Mantener una buena hidratación y prestar atención a los mensajes que nos envía el cuerpo.
En Argentina, donde el verano puede ser implacable, esta amenaza se convierte en un desafío cotidiano. Según explicó el licenciado en Nutrición Tomás Diulio (M.P. 7.114), “la hidratación es fundamental para regular la temperatura corporal, especialmente en días de calor extremo o cuando se realiza actividad física”.
Hidratación: tu mejor aliada
Diulio fue claro: “No hay que esperar a sentir sed para tomar agua, ya que la sed es un síntoma tardío de deshidratación”. Por eso, lo ideal es beber entre 2 y 3 litros de agua al día y, si estás bajo el sol o haciendo ejercicio, incorporar pequeñas cantidades cada 15 o 20 minutos.
Además, el nutricionista recomendó consultar con un profesional sobre el uso de bebidas isotónicas, ya que ayudan a reponer los electrolitos perdidos con el sudor, como sodio, potasio y magnesio, fundamentales para evitar calambres.
Eso sí, ojo con el mate, el café y el alcohol. Aunque son parte de nuestra rutina, estas bebidas tienen un efecto diurético que puede jugar en contra si no se compensan con suficiente agua.
La alimentación también juega su papel
En días de calor intenso, la comida puede ser nuestra aliada o enemiga. Según el especialista, optar por frutas y verduras frescas como sandía, melón, naranja o tomate es ideal, ya que aportan agua y nutrientes esenciales.
Por el contrario, hay que evitar las comidas pesadas o altas en grasas. Los platos abundantes, los fritos y los alimentos ultraprocesados solo aumentan la sensación de calor y dificultan la digestión. La solución: fraccionar las comidas en porciones más pequeñas durante el día.
Otros cuidados esenciales
Además de mantenerse bien hidratado y alimentado, es clave evitar la exposición al sol entre las 11 y las 16, usar ropa liviana y colores claros, y nunca olvidar el protector solar. Para quienes practican actividad física, los horarios más frescos, como temprano en la mañana o al atardecer, son los más recomendables.
Los grupos más vulnerables, como los adultos mayores y los niños pequeños, necesitan una atención especial. En el caso de los mayores, muchas veces no sienten sed, por lo que es importante recordarles que beban agua o infusiones frías. En cuanto a los chicos, asegurarles hidratación constante y protegerlos del sol con ropa adecuada y protector solar es clave.
Prevenir es mejor que curar
Disfrutar del verano sin sobresaltos es posible si incorporamos hábitos simples y saludables. Escuchar al cuerpo, mantenernos hidratados y elegir alimentos livianos nos permitirá aprovechar esta temporada al máximo, sin poner en riesgo nuestra salud.
El verano nos invita a relajarnos, pero siempre es mejor hacerlo con conciencia. Porque, al fin y al cabo, disfrutar no significa descuidarnos.
